las ramas que cruzan
Las ramas que se cruzan en el fondo del monte
no pueden contarse, tienen un principio vital,
como los dedos gordos heredados de la familia,
y las cosas que caen
sin remedio del cielo:
torrente del agualluvia.
El agualluvia golpea insistente las costras,
el agualluvia atenta contra la solidez de las piernas,
humedece con su lengua el agualluvia las cosas,
las rosetas, las ciénagas,
las aguas verdes del litoral.
Así,
se abren los cardos como frailejones,
se abren las gencianas, teresitas y los cachitos,
los geranios silvestres,
las orquídeas plegaderas
que crecen solo lejos del mar
y en el arbolar
que digiere con dificultad el monte
hay matorrales en cañadas que nadie distingue.
El pelo del monte se enmaraña entigrecido
chasquean
las barbas colgantes de liquen chasquean.